Hay personas que pueden acompañar el sufrimiento de otros durante años sin romperse.

Y otras que terminan agotadas haciendo aparentemente lo mismo.

¿Por qué?

Quizá no tenga que ver con cuánto les importa.

Quizá tenga que ver con cómo están acompañando ese dolor.

Durante mucho tiempo utilizamos las palabras empatía y compasión casi como sinónimos.

Pero la neurociencia está mostrando que existe una diferencia importante.

La empatía puede llevarnos a sentir, en cierta medida, lo que siente otra persona.

La compasión añade algo diferente:

el deseo genuino de que el otro esté bien sin necesidad de hundirnos con él.

En este episodio exploramos las neuronas espejo, la empatía afectiva y cognitiva, los trabajos de Tania Singer y Richard Davidson y por qué la empatía no regulada puede convertirse en angustia empática y agotamiento. 

Pero quizá lo más importante no ocurra en un hospital ni en un laboratorio.

Ocurra en nuestras casas.

En nuestras parejas.

Con nuestros hijos.

Con nuestros amigos.

Y también dentro de nosotros.

Porque muchas veces creemos que ayudar significa solucionar rápidamente el sufrimiento del otro.

Y quizá la verdadera ayuda sea mucho más sencilla:

estar.

Permanecer.

Escuchar.

Sostener.

Sin huir de su dolor.

Pero sin convertirlo en nuestro.

La compasión también puede dirigirse hacia nosotros mismos.

Y aprender a tratarnos con la misma calidez que ofrecemos a quienes queremos puede convertirnos en personas más resilientes, no menos exigentes. 

Quizá la Humanidad 3.0 necesite precisamente eso:

Personas capaces de sentir profundamente…

sin perderse.

Personas capaces de cuidar…

sin agotarse.

Personas capaces de acompañar el dolor…

sin convertirse en él.

ESCUCHA EL EPISODIO:

SIGAMOS CRECIENDO EN CONSCIENCIA

Suscríbete a la newsletter y acompáñanos cada semana en este viaje para integrar ciencia, consciencia y desarrollo humano.

No puedes dar de lo que no tienes. Pero puedes aprender a tener más.

Jesús Viosca - Humanidad 3.0

Sigue leyendo

Ver más
caret-right